SER MADRE DUELE
No siempre lloramos por amor a un hombre ni tampoco por la decepción que nos cause. Existen ocasiones en los que nuestro llanto viene cargado de más dolor, de un gran sentimiento que es nuestros hijos lloramos y nos preocupamos cuando ellos crecen y cambian con nosotras, cuando ya no nos enteramos a dónde van, con quién están, ni a qué horas regresarán a casa. También lloramos cuando nos hacen invisibles en sus vidas. Quizás ellos no comprenden cuál grande es la preocupación de una madre y cuál grande es el dolor al sentirnos despreciadas y no valoradas por nuestros hijos. Cuando hemos dado el todo por el todo por que no les falte ni les faltara nada en su niñez.